viernes, 28 de enero de 2011

Capítulo 1: Seres destindos...



“Todos tienen metas en esta vida, la de nosotros es eliminar a la raza humana”.

Mi nombre es Etsuko que significa chica celestial, yo no tengo nada de celestial, pero ese es mi nombre. Cuando era niña pensé que mi vida era de lo mas normal, pero mi hermano me abrió los ojos, me mostro que yo no soy una simple mortal, que mas bien soy un vampiro, pero no cualquier clase de vampiro. Vengo de una familia que tiene un don un tanto especial, de noche puedo ser yo misma y de día puedo fingir ser una persona cualquiera sin que el sol me haga daño, pensé que éramos los únicos pero no. Hay millones como yo en el mundo y los humanos no se dan cuenta, por suerte, mi mejor amiga Hitomi, es igual que yo. El objetivo de todos es destruir a la raza humana, por que ellos son “impuros”. Las nuevas generaciones están siendo “envenenadas”, les inculcan la idea de matar a los humanos y lo peor es que ellos lo hacen. Al pasar de los años, Hitomi y yo nos acostumbramos a la idea y no hacíamos mas que obedecer las ordenes de Hibiki, era como nuestro padre adoptivo puesto a que nuestras familias habían muerto en una batalla, todos menos mi hermano, pero el había desaparecido hace mucho. Esta vez, Hibiki nos daría un orden que no nos gustaría cumplir.
Etsuko y Hitomi: matar a Kaede?
Hibiki: si, esa mortal nos descubrió, no podemos dejar que nos deje al descubierto, porque de inmediato nos destruirán
Etsuko: pero nunca hemos matado a nadie
Hitomi: además, por que tanto odio y rencor hacia los humanos?
Etsuko: es mentira que ellos nos quieren destruir!
Hibiki: no es mentira, si les damos la espalda ellos nos mataran
Etsuko: por que, en vez de matarlos, tratamos de hacer alianza?
Hitomi: esta rivalidad es absurda
Hibiki: (enojado) no podemos confiar en ellos, bueno, tarde o temprano se darán cuenta de el porque hay que eliminar a los “impuros”
Etsuko: esta bien, pero cuando la sangre de los de nuestra especie se derrame, recordaran que se lo advertimos
Hitomi y yo nos dirigimos a la casa de Kaede, ella estaba meditando tranquilamente y nosotras estábamos observándola al pie del tejado esperando el momento exacto para cometer aquel asesinato…….

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